Las voces del día


Viajo por el día descontando uno y otro pensamiento
Casi sin mirar lo que atrás dejo —descontando casualidades—
Tan sólo descontando horas al itinerario

Si por momentos levanto como banderas el desorden de las calles
El asombro de las madrugadas
Es tal vez cuando el mundo lanza junto a mis pies su careta
Y la sonrisa que desmiente no sé qué cosas
Y la mirada que pregunta todo aquello que no sabremos responder

Paso de la primera mañana a la segunda
A la tercera
Y así a las diez de la mañana me pregunto qué será de mí si no puedo olvidar esos ojos
Esos harapos que mostraban sin pudor en una esquina arruinando todos los cielos que se alzaban al final de la calle

Mis pasos me llevan despacio hacia la noche
—Yo misma no entiendo mis razones—
Ruinas que veo brillar de hora en hora inconmovibles ajenas a los millones de pasos que miden todas las rutas cruzadas
A los billones de dedos que enumeran los minutos
Los segundos que faltan para ser las doce
A los trillones de soledades que rondan sin protestar a las estatuas

Si entonces levanto como banderas la insolencia
El grito
Los caminos que no recorrí
Es tal vez el hastío
Es tal vez que el día se me quedó sin nombre
Es tal vez que se destiñe la pintura y los pasos no se atreven a reiniciar la ruta.

[Poema del libro La noche en borrador]