Jueves, 6:30 PM: La cerradura y la llave

Ahora caerá la tarde repitiendo sus antiguas señales:
Palabras antiguas como el deseo, haciendo nudos del ovillo sin fin.
Delgadas sombras que deposita la tarde en los tejados antes de entrar a rondar por la casa, antes de entrar con el ovillo en el laberinto.
Y
¿Cómo desprender de la madeja el verso?
¿Cómo del pozo sin fondo, de la hoguera que han atizado las horas y el pasar en ellas, de la espera?
La bulla de la ciudad rodea de silencio mis labios cerrados.
Los ruidos de una calle desembocan en los ruidos de otra calle.
El pensamiento avanza bajo letreros y estandartes, extranjero en la calle siempre recorrida
Gitano
Descifrando el destino en la palma del asfalto.
El aire se llena más con los recuerdos pero aún no puede aprisionarse, y la rugosidad de los fantasmas pesa más que los aromas de la calle.
En la calle recorrida las pisadas se resisten a ser huella.
Tantas pisadas
¡Tantos pensamientos y asuntos han caminado esta calle resistiéndose a ser huella!

La cerradura espera mi mano y su llave
La puerta espera inmóvil sobre el límite.
[Poema del libro Los nombres de los días]